martes, 14 de junio de 2011

Puesto Jauregui

Hoy fui a recorrer la margen sur del Río Negro con Miguel. El viaje comenzó con una parada rápida en el ACA para comprar unas provisiones, es costumbre de los hombres que salen al campo en estas latitudes llevar algo de víveres consigo, lo hacen de manera automática, nunca se sabe si un imprevisto nos obliga a pasar la noche fuera de casa, y si ese fuera el caso, es mejor tener algo que comer pues la noche patagónica puede ser muy dura.
Encaramos para la isla Jordan y a la margen del río después de tomar algunas curvas a alta velocidad como para despuntar el vicio del rally, vimos que balsa ya iba a mitad del río, con lo cual nos quedamos unos minutos esperando del lado del balneario.

Al llegar la balsa, subimos y Jorge el balsero me pidió que bajase del vehículo. En caso de caerse este el agua sería una trampa complicada de sortear por la presión que esta ejerce sobre las puertas.

Cruzamos y nos dirigimos al puesto Jauregui. LLegamos al lugar y pusimos en marcha una motobomba para regar los crataegus que sirven de limite entre los distintos terrenos que alli se ubican.
Charlamos un rato, visualizamos los proyectos de Miguel y decidimos ir al puesto. Hacia ya un tiempo que Miguel me quería presentar a don Jauregui, un lugareño mestizo de setenta y cinco años que desde los trece habita del otro lado del río, lugar que para mi estuvo mas lejos que la India ya que tuve oportunidad de conocer aquella primero que este lugar a unos cuantos kilómetros de mi casa natal.
LLegamos al lugar, y como el viento aparece Don Jauregui, casi sin ser visto.
Pasen nos dijo, miren la huerta que estoy armando, y nos hizo pasar a un pequeño terreno que ya había limpiado y al cual había abonado con material que saco de nidos de termitas.
Que buen aroma que tiene esto! le dije y comento que ese mismo material, que era una mezcla de jarilla y otras plantas de la zona trabajadas por las termitas era muy bueno para hacerse baños en todo el cuerpo.
Allí mismo decidimos entrar a la casa a tomarnos unos mates, y empezó lo mas jugoso, de pronto me encuentro con un hombre autodidacta, que no fue a la escuela y que me da las siguientes definiciones:
-El hombre es un Dios asustado
-Tenemos doce ciclos de 10 años, el que no vive 100 años al menos es un sonso
-Al tiempo no hay que enfrentarlo, porque es seguro que nos gana.
-La sociedad actual, esta muy acelerada y eso no le hace bien.
-La belleza esta mitad en el paisaje y mitad en los ojos que lo ven...
Y así dio unas cuantas mas que realmente valieron la pena.
Empiezo a ver porque volví a mi tierra, mucho anduve para recoger sabiduría de otros lares que me sirven para apenas empezar a aprender de ese personaje que siempre estuvo del otro lado del río, en dirección a la meseta del somúncura, que habito esos parajes que en mi antiguo entender de este mundo no era mas que desierto pero que ahora veo con ojos mas parecidos a los de el como un lugar de mucha energía.